Actualizado en  octubre de 2018   

Resumen

El capítulo especial “Blanca Navidad” correspondiente a la segunda temporada de la serie Black Mirror, presenta elementos de interés especial para interrogar los efectos que el desarrollo tecnológico ejerce sobre la subjetividad. Culpa, castigo y efecto particularista son ejes fundamentales para pensar las cuestiones éticas involucradas en la noción de existencia que la serie construye en este futuro distópico. Las nociones psicoanalíticas de sujeto deseante y de cuerpo son elementos que permiten pensar la degradación de lo humano, en la medida en que su despojo promueve una reflexión para plantear interrogantes que permitan extraer algunas consideraciones que exceden el campo de lo moral.

Palabras clave: Culpa | Castigo | Efecto particularista | Subjetividad

Abstract English version

White Chrismas | Blanca Navidad: Galletas de Navidad

Pablo Bronstein

EL LADO B DE LA HISTORIA DE B

Un hombre (A) está recostado en una cama, afuera nieva. Se escucha una canción que proviene de la cocina. Se levanta, se mira al espejo y acaricia la foto de una mujer. La música es molesta y se decide a apagarla. En la cocina hay otro hombre (B) que prepara una comida de navidad. Sabemos que están allí desde hace cinco años, pero muy pocas las palabras que se han dicho. B le habla de la sequía comunicativa y A le responde que no es bueno conversando. Nos enteramos que están ahí porque algo hicieron “allá afuera”, se trata de una condena: de algo son culpables.

Empieza B contando su motivo. Tenía un pasatiempo: ofrecía “servicios románticos” a hombres tímidos, oficiando de acompañante; una suerte de “asistencia en el lugar” para la conquista exitosa de mujeres, operando a través de la conexión con el Ojo-Zeta de la persona que contrata el servicio (se trata de un dispositivo que las personas tienen instalado, y que permite visualizar en el espacio una serie de funciones para operar en la realidad a través de un control remoto). Un tal Harry contrata este servicio. Establecen vínculo visual. B le indica filtrarse en una fiesta laboral de navidad. Harry tiene a alguien en la mira: Jennifer. Pero B se da cuenta de que esta mujer está al margen de la diversión.

B: Esta chica parecía satisfecha por ser ignorada. Ella era una marginada. Una marginada atractiva. Y no hay nada más tentador que eso.

B le pide a Harry que entable una conversación, que sea cínico, mordaz, “como Bonnie and Clyde, ustedes dos contra el mundo”. Y allí se dirige Harry:

Harry: No entiendo bien las fiestas. Ya sabes, uno llega, y es diversión forzada toda la noche. Hablas de los programas de televisión que te has perdido. Finges ser feliz. Quizás todos los demás lo disfrutan, debo ser solo yo.
Jennifer: Sin duda no eres solo tú
Harry: Entonces te vi sentada sola en una punta y pensé “Hola, alma gemela”. Odio cuando la gente dice “Alma gemela”, sabes. Y a la gente que lo hace.
Jennifer: Yo también
Harry: Sí, supongo que a ti tampoco te gustan las fiestas
Jennifer: El ruido lo arruina. Hablar y hablar, nunca se detiene, maldita sea.
Harry: Caray, diablos, siempre pienso que es la misma porquería
Jennifer: No puedo pensar entre todo el cotorreo, solo lo superé el último año porque estaba drogada.
Harry: Lo siento, ¿cómo dices? ¿Qué?
Jennifer: Solo píldoras, pero debían ser muy fuertes porque lo pasé muy bien.

Con el desarrollo de la conversación nos enteramos que Jennifer hace mucho planea irse de la empresa, pero cuando llega el momento no tiene el coraje. Y Harry la ayuda a decidirse con algún paralelismo vulgar:

Harry: es como cuando te tiras a la pileta y tienes miedo que el agua esté demasiado fría, pero momentos antes de saltar sabes que estará bien. Es el miedo de la sorpresa lo que te retiene. En definitiva lo único que te preocupa es la transición de un estado a otro. Y eso no puede lastimarte porque es solo un pasaje de estados.
Jennifer: Exactamente, es solo un pasaje de estados.
Harry: Claro, y es frustrante porque siempre tienes voces en la cabeza que te dicen “no lo hagas” y otras que te dicen “hazlo”
Jennifer: ¿Y a cuál escuchas?
Harry: A las que te dicen hazlo
Jennifer: ¿En serio?
Harry: Sí, si no te gusta siempre puedes correr, sobreponerte y superarlo
Jennifer: Tienes razón, lo haré
Harry: Bueno... por cambiar de estado
Jennifer: Por cambiar estados

Y en el brindis ella le vuelca sin querer su bebida en el pantalón. Es un detalle, un signo de que algo cayó, un sentido equivocado; no será el único ni el más importante, porque lo que aparece en torno a “a qué voz hacerle caso” introduce un equívoco, un malentendido que desemboca en un final imprevisto para Harry. A continuación ella se va al baño y cuando vuelve lo encuentra hablando solo, pero nosotros sabemos que está hablando con B quien está siendo testigo de todo por su conexión a través del Ojo-Zeta. Una figura del azar que nos dice que ahí hay algo para pensar en torno a la responsabilidad subjetiva. El equívoco no es sin consecuencias que, en este caso, serán mortales. Ella cree a partir de este encuentro con el (supuesto) delirio del otro, que él también escucha voces y que ella ahora ha escuchado la voz que le dice que lo invite a su casa. Una vez en su habitación, Jennifer vuelve con unos tragos, le dice que lo necesita en la cama y lo que sigue es que le da de tomar una bebida llamada “al diablo con todos ellos”, lo envenena y mientras agoniza nos enteramos que sus alucinaciones auditivas (producto de haber dejado de tomar la medicación psiquiátrica) son tan reales como la voz de B para Harry.

Jennifer: Fue el destino. Tú sabes cómo es y me dijiste “hazlo”. Así que ahora diremos juntos “al diablo con todos”. Se que también los escuchas. Te vi hablando con ellos.

Y también toma de la bebida. Antes de que ambos terminen su agonía, B se desconecta y se deshace con torpeza de todo rastro material que pudiera ser prueba de lo sucedido. Pero la esposa lo descubre y ante el horror de sus actos lo bloquea (más adelante se explica qué es el bloqueo). Y unas últimas palabras antes de contarle a A cuál era su verdadero trabajo:

B: El precio del progreso, supongo. Todos tenemos Ojos-Zeta colocados, sí, es sensacional hasta que sucede algo como esto y entonces se vuelve una idiotez. No puedes quitártelos.

¿De qué es culpable B? Algo interesante hay para pensar en el veredicto: lo culpan primeramente de voyeurista, y en segundo lugar de haber evitado denunciar un asesinato. Es decir que la condena es primero por su goce de mirar, y luego por la falta de responsabilidad civil frente a un hecho de esa magnitud. Entendemos con esto qué valores morales le dan verosimilitud a este mundo construido como un espejo negro que refleja oscuridad.

EL LADO A DE LA HISTORIA DE B

El verdadero trabajo de B era “entrenar” copias de personas, que cada sujeto podía hacer de sí mismo, con el objetivo de hacer la vida de su original menos trabajosa. Una especial idea de clonación: copias de sí mismos pero sin cuerpo. Se trata de cerebros simulados con códigos de programación. Este código es el que le da existencia a estas copias encerradas en un aparato llamado “galletas”. Pero la copia se pregunta sobre su existencia, la copia se angustia:

B: Tú te lo hiciste a ti misma, la verdadera tú está pagando por esto.

Y hay en esta idea de existencia una contradicción ya que “se es” y “no se es” al mismo tiempo. La autogeneración es una novedad. ¿Qué cuestiones éticas involucra?. La copia no es solo una fotocopia del original, sino que es alguien (involucrado en su sufrimiento) pero al mismo tiempo no lo es, ¿Se puede ser sin cuerpo?. Se trata entonces de una nueva manera de existir sustentada en la paradoja, y en el particular de una sociedad cuyo progreso científico ha querido producir cambios en lo humano, trastocando la idea de lo corpóreo. Si para el psicoanálisis el cuerpo de la anatomía está perdido es porque la representación de él entra en disyunción con el concepto de goce; entre cuerpo y goce está el sujeto. Pero hay un detalle especial: el yo real es el que paga, cosa que convierte a este nuevo registro de la existencia en una simulación sometida a la esclavitud y a la lógica mercantilista, donde ese ser sin cuerpo es una existencia reducida a un efecto particularista que niega toda posibilidad de reclamo. En el capítulo USS Callister (primer episodio de la cuarta temporada), esta idea de la existencia que implica ser sin un cuerpo aparece sustentada en el detalle de la ausencia de genitales, que demuestra que no hay un cuerpo articulado con la pulsión.

La idea de bloqueo también nos engaña. Se trata de aquella función del Ojo-Zeta que produce que las personas queden inhabilitadas de verse y comunicarse entre sí, son vistas por el otro (y ven al otro) como siluetas pixeladas cuya voz ha quedado deformada, es decir que la imagen y la voz pierden su capacidad de significar. También esta noción de bloqueo involucra cuestiones éticas: quitarle la voz y la mirada al otro es despojarlo de su condición deseante, promoviendo una forma de existencia sustentada en la idea de exclusión donde lo humano queda arrinconado a una degradación seria.

LA HISTORIA DE A

Ahora es A quien cuenta su relato, motivado por la confesión de B. En una mesa cena con su novia y una pareja amiga, cuyo integrante varón tiene rasgos orientales. A se siente feliz con su pareja, pero ella se comporta de manera extraña. Nuestro sujeto encuentra un test de embarazo positivo en el tacho de basura. Cuando la interpela, la cosa termina mal porque ella quiere abortar, y ante la incomprensión de A, la chica lo termina bloqueando. Ella desaparece de su vida. Algunos meses después la cruza en una calle (él sigue bloqueado) y se da cuenta que el embarazo no fue interrumpido. Frente a la interpelación por la evidencia objetiva, termina con una “perimetral” que le impide acercarse a menos de 10 mts. Vuelve a perder todo rastro, salvo por un detalle: ella solía pasar navidad con su padre. Y diciembre tras otro espera para verlas de lejos. Recién a sus 4 años puede ver que la figura pixelada de su hija (a quién también la alcanza el bloqueo) es del sexo femenino. Pero antes del siguiente año algo sucede: ella muere en un accidente aéreo y con esto se levanta el bloqueo de la niña. La próxima navidad descubre algo que en el universo de sus posibilidades no estaba contemplado: los rasgos orientales de la niña demuestran que no es su hija. Entra a la casa, le reclama al abuelo alguna explicación y con la absoluta perplejidad de lo traumático mata al hombre de un golpe y abandona a la niña en esa casa alejada de la ciudad, que muere al quedar desamparada en la lejanía de toda ayuda humana.

LOS YO REALES

Este es el motivo por el cual A está en la cocina de esta casa que le empieza a parecer familiar: se trata de la cocina donde mata al abuelo de la niña. A sabe que no podía hablar, porque hacerlo lo volvería real. Pero ya habló, y efectivamente con esta confesión convierte en real lo velado: el diálogo entre A y B sucede en una “galleta”, es decir que eran copias de sí mismos donde B logra la confesión de A para salvarse de ser castigado por lo suyo. Pero el verdadero A está encerrado en una celda. Y su copia, la que confesó, queda confinada a vivir una eternidad insoportable en una bola de cristal navideña, encerrado en una culpa tan recursiva como siniestra.

En este mundo de los yo reales, B logra entonces salvarse del castigo pero a condición de quedar en el registro de los pervertidos voyeristas por ofrecer un servicio ilegal, y además por haber evitado denunciar un asesinato. Ello implica que será bloqueado para todas las personas y a él lo verán bloqueado con una marca distintiva: su imagen difusa va a aparecer en color rojo, para indicar que se trata de una persona moralmente inaceptable. ¿De qué pena se salvó?. Nuevamente la dimensión moral operando brutalmente sobre las personas, clausurando toda posibilidad de despliegue del campo de lo subjetivo.

Referencias

FREUD, S. (1893). Algunas consideraciones con miras a un estudio comparativo de las parálisis motrices e histéricas. Obras Completas, T.I. Amorrortu editores. Buenos Aires, 1979.

LACAN, J. (1967). Seminario XIV: La lógica del fantasma. Editorial Paidós. Buenos Aires 1987.

LEIBSON, L. (2018). Para una dialéctica del goce y del cuerpo. En La máquina imperfecta. Cap. 7. Letra Viva, Buenos Aires, 2018.

LEWKOWICZ, I. (2004). Paradoja, infinito y negación de la negación. Texto establecido por Sebastián Gil Miranda. Material de la materia Psicología, ética y DDHH, cátedra J. J. Michel Fariña. Facultad de Psicología, UBA.

MICHEL FARIÑA, J. J. (1998). Qué es esa cosa llamada ética. (Cap. II); En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 1998.




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