Volumen 22 | Número 2
Septiembre 2026 - Marzo 2026
Publicación:
Seminario internacional: “Ética y cine: la intimidad en el set y en la virtualidad. Intervenciones ético-psicológicas”. Universidad de Buenos Aires, del 17 de octubre al 14 de noviembre 2026.
Exposición: “Artemisia a Firenze, il racconto della rinascita” Museo degli Innocenti, del 21 de octubre de 2026 al 4 de abril de 2027,
Anticipo de curso y exposición
Artemisia Gentileschi y la intimidad sexual
Argüello Valenzuela, Aldana, Universidad de Buenos Aires
Juan Jorge Michel Fariña, Universidad de Buenos Aires
“Susana y los viejos” es un pasaje bíblico que fue tema de la pintura del renacimiento y del barroco. La escena de los dos ancianos jueces que espían y acosan a Susana mientras ella está tomando un baño, ha sido recreada por artistas de la talla de Rubens, Tintoretto, Caravaggio, Una de las versiones más difundidas es la de Artemisa Gentileschi, su ópera prima realizada cuando tenía diecisiete años:
Susana y los viejos, Artemisa Gentileschi, 1610
Además de los méritos estéticos –en esta versión Susana rehúye claramente las proposiciones de los viejos– [1] la pintura resultó tristemente premonitoria. Dos años después, a sus diecinueve, fue abusada sexualmente por un pintor mayor, Agostino Tassi, amigo de la familia. Y como en la historia bíblica, fue falsamente acusada por el perpetrador, teniendo lugar en Roma un juicio célebre que terminó exonerándola y culpando al pintor por el ultraje.
Existe un sorprendente paralelo entre la historia de Susana, quien también fue falsamente acusada de adulterio por los viejos, dando lugar al juicio bíblico, y la de Artemisia, igualmente humillada en los tribunales hasta probar su inocencia. Debido a esto, el óleo ha sido evocado para representar las distintas formas de abuso de que han sido objeto las mujeres a lo largo del tiempo.
Una de ellas es la que se produce en el set cuando se violenta la intimidad de actrices, lo que ha dado lugar a la figura de “coordinación de intimidad”. Se trata de profesionales con formación en artes escénicas y psicología, que intervienen garantizando las condiciones de respeto y cuidado al rodarse escenas de violencia e intimidad. Tomando como referencia esta figura, se pueden analizar también situaciones incómodas que se generan en el modelaje webcam y en los sitios de chat erótico. También allí existen protocolos de buenas prácticas, los cuales muchas veces son transgredidos, requiriendo de mediaciones normativas. Para analizar estos nuevos escenarios y diseñar propuestas de intervención desde el campo de la salud, se ha organizado un seminario internacional en la Universidad de Buenos Aires.
El seminario trabaja a partir de estudio de casos, tanto cinematográficos, teatrales como de testimonios de sitios para adultos, convocando a especialistas en el tema, cineastas, actrices y actores, como asimismo profesionales de la salud mental que se desempeñan en el set y en la virtualidad. Se abordan películas y series, así como testimonios de la erótica virtual, identificando las principales variables en juego y sus indicadores ético-clínicos.
El banner que identifica al curso es justamente un detalle de “Susana y los viejos”, en la versión de Artemisia Gentileschi. [2]
Este otoño italiano de 2026, contemporáneamente con el dictado del curso en UBA, la obra de Artemisia regresará a Florencia para rememorar esa época de renacimiento personal de la artista. La exposición se celebrará en el Museo degli Innocenti, del 21 de octubre de 2026 al 4 de abril de 2027, con la curaduría de Costantino d’Orazio, Cristina Acidini y Sandro Bellesi. Entre las pinturas ya anunciadas se encuentran “Judith y Holofernes” (Museo Capodimonte), la “La conversión de Magdalena” (Colección Sursock, Beirut), “Cleopatra” (colección privada) y, por supuesto, la “Alegoría de la Inclinación” de la Casa Buonarroti y la ya mencionada “Susana y los viejos”.
La elección de Florencia para la exposición resulta providencial. El 10 de diciembre de 1612, tras el dramático juicio posterior a su violación por Agostino Tassi, la joven artista partió de Roma rumbo a Florencia donde se radicó con su esposo Pierantonio Stiattesi. Permanecería en la ciudad toscana durante ocho años: un período crucial para su carrera artística, que culminó en 1616 con su ingreso en la Academia de las Artes del Dibujo, siendo la primera mujer en la historia en recibir tal reconocimiento. En Florencia, Artemisia se independizó de la personalidad dominante de su padre, entablando relaciones con científicos como Galileo Galilei e intelectuales como Miguel Ángel Buonarroti el Joven, sobrino del genio renacentista, para quien creó la luminosa Alegoría de la Inclinación. En Florencia, la joven Artemisia tuvo finalmente la oportunidad de consolidarse como artista, libre de la morbosa atención que el juicio por violación había atraído en Roma, y emprendió el camino que la llevaría a convertirse en una de las grandes maestras de la historia del arte.
[1] Al respecto escribió el psicoanalista Rolando Karothy "... esta pintura representa el no, el no más rotundo de Susana, el rechazo más viceral contra los viejos. Su pie derecho está firme en el piso, mientras saca el izquierdo del agua: parece que está a punto de salir corriendo, aunque su torso todavía no concluye su giro en dirección opuesta a los hombres, no levanta la cabeza hacia el cielo, sus ojos están abiertos, no reza, no se dirige a Dios. Solo aparta la mirada de los hombres que la acosan, en un gesto de repudio bien definido". En su obra El goce y la mirada. Sus luces y sus sombras, Karothy dedica un capítulo completo a Artemisia Gentiliechi. Ver al respecto nuestra reseña en https://aesthethika.org/El-goce-y-la-mirada-sus-luces-y-sus-sombras-de-Rolando-Karothy