ISSN 1553-5053Sitio actualizado en   septiembre de 2026 Visitas:

Volumen 22 | Número 2
Septiembre 2026 - Marzo 2026
Publicación:


Resumen

El presente artículo analiza los efectos subjetivos y la vivencia traumática a partir del ataque perpetrado el 7 de octubre de 2023 durante el Festival Nova en Israel, abordándolo como un fenómeno disruptivo. A partir del testimonio del sobreviviente I., obtenido mediante una entrevista realizada por el equipo, se examina de qué manera un acontecimiento violento e inesperado impacta en la trama psíquica. Asimismo, se analizan las paradojas e implicancias para la intervención psicosocial en situaciones de desastre y emergencia. El trabajo concluye sobre la importancia de construir espacios de escucha para dar lugar a la simbolización y acompañar los procesos de reconstrucción subjetiva.

Palabras clave: Fenómeno disruptivo | vivencia traumática | Festival Nova | desarticulación afecto-representación | paradojas de la intervención | espacio de escucha | subjetividad.

Abstract English version

El 7 de Octubre de 2023 como Fenómeno Disruptivo

Acosta, Mónica Adriana, Agencia Federal de Emergencias
Aguirre, Fátima Malena Lourdes
Cruz, Doris Herminia , Universidad del Salvador
Greco, Mayra Belén, Pontificia Universidad Católica Argentina
Junco, Lucas Raúl
Lobo, Walter Rubén , Cuerpo de Bomberos de Pilar

1. Introducción

El 7 de octubre de 2023, quienes asistían al Festival Nova en el sur de Israel fueron afectados por un ataque perpetrado por Hamás, en el que 360 jóvenes perdieron la vida y 40 fueron tomados como rehenes (Foster, 2023). El acontecimiento tuvo una amplia repercusión internacional debido tanto a su magnitud como a la rápida circulación de imágenes, registros audiovisuales y testimonios a través de medios de comunicación y redes sociales. Sin embargo, más allá de su impacto mediático y de sus implicancias políticas e históricas, este hecho constituye una oportunidad para reflexionar acerca de los efectos subjetivos que pueden producir las situaciones de violencia extrema.

Acontecimientos de esta naturaleza permiten interrogar los modos en que los sujetos responden ante experiencias que irrumpen de manera abrupta en sus vidas y que, en muchos casos, exceden los recursos disponibles para su elaboración inmediata. Lo traumático, entendido como una irrupción en el proceso articulador de la representación y el afecto (Benyakar, s.f.-a), invita a pensar las diferentes formas en que una experiencia puede inscribirse en la vida psíquica, así como los intentos posteriores de simbolizarlo para así poder elaborarlo.

El presente trabajo se propone analizar este acontecimiento a partir del testimonio de I., uno de los sobrevivientes del ataque, quien accedió a compartir su experiencia mediante una entrevista realizada por el equipo. Su relato permite aproximarse a la vivencia singular de quien atravesó una situación disruptiva y ofrece elementos para reflexionar sobre las consecuencias subjetivas de este tipo de acontecimientos.

A la luz de los contenidos trabajados en la asignatura y de la bibliografía propuesta por la cátedra, se abordarán distintos aspectos vinculados a la experiencia traumática. En particular, se analizarán las condiciones preexistentes, la desarticulación entre afecto y representación, y la noción de lo inelaborable como herramienta conceptual para comprender aquellos aspectos de la experiencia que resisten su integración en la trama psíquica. Asimismo, se reflexionará sobre algunas de las paradojas que estas situaciones plantean para la intervención psicosocial.

2. Desarrollo

2.1. La construcción de un espacio de escucha

I., uno de los sobrevivientes del ataque del 7 de octubre ocurrido durante el Festival Nova, fue contactado por una de las integrantes del grupo que se encuentra en Israel. A pesar de la complejidad y el profundo impacto que esta experiencia tuvo en su vida, él accedió a participar en la entrevista para compartir con nosotros un acontecimiento que lo marcó profundamente y sobre el cual ha decidido no guardar silencio.

Antes del encuentro, le enviamos una guía de preguntas y, para nuestra sorpresa, decidió responderlas íntegramente por escrito. Esto nos permitió acercarnos previamente a su historia y comprender algunos aspectos de su experiencia antes de la entrevista. El encuentro se realizó mediante videollamada y contó con el apoyo de una traductora de español a hebreo, lo que facilitó que I. pudiera expresarse en un idioma más familiar para él. Como gesto de reciprocidad, I. también se esforzó por comunicarse con nosotros utilizando algunas frases en español.

La entrevista fue conducida principalmente por una de las integrantes del equipo, quien retomó varias de las preguntas de la guía inicial y formuló otras nuevas a partir de los relatos y reflexiones que surgían durante la conversación. Asimismo, otros miembros del grupo participaron activamente realizando intervenciones y preguntas, lo que enriqueció el abordaje desde distintas perspectivas disciplinares.

Durante el desarrollo de la entrevista se presentó una situación imprevista. A último momento fue necesario reemplazar a la persona que originalmente iba a desempeñarse como traductora. La colaboradora que finalmente asumió esa función se conectó apenas unos minutos antes del encuentro. Al consultarle si había sido informada sobre la temática de la entrevista, respondió que no. Cuando le explicamos el contexto y el contenido de la conversación, nos preguntó si sería la única persona encargada de la traducción. Ante nuestra respuesta afirmativa, percibimos que el tema podría resultarle particularmente movilizante. Aun así, decidió colaborar con la actividad. Considerando esta situación, acordamos que, una vez finalizada la entrevista, uno de los integrantes del equipo conversaría con ella para brindarle un espacio de contención y elaboración de la experiencia. Al concluir el encuentro, una de las psicólogas del equipo pudo dialogar con la traductora y atender los efectos emocionales que la experiencia había suscitado.

2.2. La vivencia Traumática

I. se encontraba ante un ataque terrorista, pero la vivencia traumática no se produjo únicamente por lo fáctico –los misiles, la presencia de los terroristas, los disparos, los asesinatos– sino por la manera en que esta situación lo atravesó subjetivamente. El acontecimiento fue vivido como una experiencia caótica en la que quedó completamente inundado por la angustia.

Su relato nos permite identificar dos momentos de la vivencia traumática. El primero ocurrió durante el ataque mismo. El segundo se produjo cuando se derrumbó aquello que le había permitido mantenerse con vida durante las horas posteriores a los disparos.

El ataque fue vivido no como una agresión sino como un acto de violencia dado que los participantes del Festival Nova no estaban preparados para el ataque. I. a pesar de vivir en Israel, donde la guerra y los misiles son algo con lo que sus habitantes están familiarizados y se encuentran preparados portando armas y construyendo refugios, fue tomado totalmente por sorpresa en un evento al que habían concurrido sin portar armas. Al principio fue vivido con estrés, pero una vez los participantes de Nova se encontraron totalmente rodeados por los terroristas, sin posibilidad de escapar, ni de defenderse ni de obtener ningún tipo de ayuda esto fue vivido como angustia automática. I. lo describe de la siguiente manera:

…”nunca me había tocado enfrentar una situación así. Porque en cualquier otra situación en la que me encontré con terroristas, estaba armado; tenía al menos la opción de defenderme. Aquí me sentí realmente impotente, porque realmente no teníamos qué hacer. Éramos un grupo muy grande de personas que vinimos a bailar y, aparte de una camiseta, pantalones y zapatos, no teníamos absolutamente nada que pudiera ayudarnos a protegernos”.

I. quedó atrapado en una angustia automática, confundido y desorientado; se trata por lo tanto de una vivencia de colapso de las referencias temporo-espaciales y del vínculo entre lo psiquico y lo social (Benyakar, 2006),

“El tiempo dejó de tener sentido. Algunos momentos parecían interminables, mientras que períodos enteros desaparecían en segundos. Pierdes la conexión con la realidad normal. Ya no existe pasado ni futuro; solo el intento de sobrevivir un momento más”.

I. había llegado al Festival Nova con la misión de proteger a su primo: “Él llegó con muchos de sus amigos y le pedí que se uniera a mí para poder cuidarlo y apoyarlo” . Cuando comenzó el ataque lo primero que hizo fue intentar ponerlo a salvo: “Fui con mi primo, lo dejé en un lugar seguro”. Durante el ataque incluso arriesgó su propia vida con tal de preservarlo:

“Todo ese tiempo dentro del auto, estuve sobre él, cuidándolo ...No lo dejé ni un momento, simplemente me separé de él para buscar un arma…Cuando bajé del auto, empezaron a dispararnos, y yo quería que él se salvara. Decidí quedarme en el campo para atraer el fuego de los terroristas y que ellos pudieran escapar”.

La convicción de que su primo había logrado escapar lo fortaleció para resistir después de resultar herido :

“me escondí debajo de un tanque y estuve ahí muy, muy herido durante siete horas. Pero el pensamiento de que mi primo se salvó y logró escapar me mantuvo vivo y con fuerzas, y logré mantenerme vivo durante todas esas horas”.

Sin embargo, al despertar en el hospital, I. se enteró de que su primo no había sobrevivido al ataque. La noticia implicó la pérdida repentina de aquello que había dado sentido a todos sus esfuerzos por sobrevivir. Él mismo describe ese momento en términos de una devastación subjetiva:

“Estaba en shock por mi propia herida, pero realmente me destrozó, me mató por dentro el no haber logrado protegerlo como quería. Intenté, y realmente intenté varias veces sacrificar mi vida para que él estuviera bien, y el no haberlo logrado simplemente me mató. Sentí como si realmente hubiera muerto, pero tenía que seguir vivo porque mi cuerpo sobrevivió a la herida”.

La noticia de la muerte de su primo generó un quiebre entre el afecto y la representación. No sabemos si en ese momento pudo poner en palabras lo ocurrido, pero en su relato actual aparece como una experiencia que lo “destrozó” y lo “mató por dentro”. El acontecimiento parece exceder las posibilidades de simbolización inmediata, quedando expresado a través de metáforas de muerte y destrucción que intentan dar cuenta de la magnitud del impacto subjetivo.

La vivencia traumatogénica puede verse en I. de la siguiente manera:

“Hay cosas para las que no existen palabras. No porque no quiera hablar de ellas, sino porque el propio lenguaje parece demasiado pequeño para lo que ocurrió allí. A veces siento que existe un mundo entero dentro de mí que no puede ser traducido realmente a nadie más”.

I. queda inundado por un afecto que le es imposible de representar, se trata de una vivencia que escapa del orden de lo reprimido, dado que no llegó a inscribirse psíquicamente, al no ser representado ni simbolizado no se transforma en recuerdo sino que se revive (Benyakar, s.f. -b),

“a veces la cosa más pequeña me devuelve instantáneamente a ese lugar. El cuerpo recuerda incluso cuando la mente intenta no hacerlo. Estos recuerdos llegan sin ser invitados”.

2.3. Paradojas

Las paradojas (Ps), como ideas contradictorias a la lógica, representan tensiones con las que el profesional tiene que aprender a operar, por tratarse de conflictos intrínsecos al campo de la asistencia transdisciplinaria. Si bien podríamos desarrollar las 10 paradojas como presentes en distintas etapas de lo que habrá sido la intervención en este suceso disruptivo, nos centraremos en desarrollar particularmente las siguientes, a partir del análisis del fragmento subjetivo aportado por el entrevistado:

1. El carácter patogénico de una situación disruptiva se halla en la situación misma

I., el protagonista de este evento (al cual accedimos a través de una entrevista) llegó en una etapa difícil de su vida, él producía festival de música y fue con su primo y amigos a la fiesta. El es un hombre que forma parte de las fuerzas armadas y luchó en Gaza, conocía el lugar y fue a divertirse pero al observar la situación interpretó que pasaba algo grande, era grave. Él explica que se paró la música, todo se frenó y su primo sintió mucho miedo, no entendía qué estaba pasando. Había muchos misiles, la gente tenía mucho miedo y escuchaban las explosiones en el entorno. Pensaba que en poco tiempo terminaría y se acostó sobre el cuerpo de su primo para protegerlo. En ese momento no sabía que habían ingresado terroristas desde la frontera, ellos comenzaron a matar a todas las personas que estaban allí, I. y todos los que habían ido al festival tenían mucho miedo y querían volver a su casa. En ese momento se fue con su primo y se escondieron.

En este relato surge todo el tiempo el miedo, ante un evento disruptivo, no esperado y violento. El protagonista describe sus sentimientos, el de su primo y de las personas que estaban a su alrededor. Muchos no reconocían ese escenario que en cuestión de minutos se transformó y que tomó la vida de muchos jóvenes que estaban participando de un festival de música.

En resumen, los asistentes del festival no entendieron que se trataba de un ataque terrorista. Luego vino un segundo momento en el cual se dieron cuenta de que estaban cayendo misiles, a pesar de que no estaban preparados (porque dada la esencia del festival ninguno de los participantes estaba armado) pensaron que recibirían ayuda militar, así que apagaron la música y se dio la orden de ir hacia el estacionamiento para que pudiesen ir a un lugar seguro. En medio de la conmoción, aparece un tercer momento cuando descubren que están rodeados por los terroristas sin posibilidad de escapar y sin tener ningún tipo de ayuda, esto era algo totalmente desconocido para ellos, I., a pesar de haber estado expuesto a situaciones de guerra, se encontró con una situación totalmente novedosa, a diferencia de otros momentos no tenía forma de defenderse, lo único que tenía era su ropa.

2. Quien asiste se encuentra afectado por el impacto

No se trata aquí de un sujeto que ocupa previamente una función asistencial, sino de alguien que, en medio del ataque y siendo él mismo un afectado, se posiciona subjetivamente en el lugar de quien debe cuidar y proteger a otros. I. asume la responsabilidad de preservar la vida ajena, particularmente la de su primo, pero también la de sus amigos y otros asistentes del festival.

I. dice: “bajé del auto y traté de encontrar armas o algo con que defenderme”, les pidió a sus amigos que se vayan para no exponerlos y ver cómo estaba su primo.

“Les pedí y les grité que se vayan. Mientras se fueron mis amigos, me vio un policía y me dijo de subir al auto. Los terroristas escucharon y me balearon en la espalda, dos minutos después tiraron un misil antitanque, gases. En ese momento tenía que decidir si seguir o bajarme del auto. Me quedé bajo un tanque por siete horas, saber que mi primo estaba bien me dejó sano mentalmente”

pero relata que perdió mucha sangre por las heridas.

“Lo primero que sintió mi cuerpo fue miedo puro. No un miedo normal, sino un miedo primitivo. Mi cuerpo entendió antes que mi mente que algo inhumano estaba ocurriendo. Recuerdo mi corazón acelerado y la sensación de que mi cuerpo había entrado en modo de supervivencia sin consultarme. Era como si cada sistema dentro de mí estuviera gritando: “Corre o muere”.

Un relato que plantea cómo este rol de asistir a otros, afecta físicamente a I. y también aclara lo que pasa con su salud mental. En medio de una situación violenta, toma decisiones para preservar la vida de su primo y amigos y existe otro momento donde tomó la decisión de seguir o bajarse del auto para proteger su vida.

En un momento de la entrevista, I. relata haberse encontrado con un policía, alguien cuya función era brindar protección y seguridad a los asistentes del festival. Sin embargo, señala que la magnitud del ataque sobrepasó por completo su capacidad de respuesta. Al describirlo, comenta:

“Él estaba muy, muy asustado y tampoco estaba armado, tenía una pistola con pocas balas, así que no tenía ninguna utilidad real en términos de protegernos. Estaba con nosotros, pero no pudo ayudar realmente a resolver la situación. Estaba también muy confundido y simplemente me dijo que no tenían cómo ayudarme”.

El relato muestra cómo el acontecimiento desbordó incluso a quienes ocupaban institucionalmente un lugar de protección. Tanto I. como el policía se encontraban expuestos al mismo peligro; de hecho, para ese momento, aquel era el único policía que había logrado sobrevivir. La diferencia entre ambos no radica en las condiciones objetivas de riesgo, sino en la experiencia subjetiva que cada uno tuvo durante el evento disruptivo. Mientras el policía aparece paralizado por el miedo y la confusión, I. se posiciona en el lugar de quien intenta proteger y preservar la vida de otros.

Cuando se organiza un Festival de este tipo, se considera el escenario de riesgo y a partir de allí se organiza un sistema de respuesta ante un evento que provoque una emergencia o desastre, sin dudas esto no había sido pensado en este encuentro de jóvenes que se encontraban en un festival de música.

3. Prevenir y prepararse ante lo imprevisible

Al escuchar la entrevista de I., como así también las respuestas que dio por escrito se observa que no existía la prevención y preparación ante lo imprevisible, sin embargo es un hombre con preparación para actuar en situaciones violentas. Responde

No creo haber tomado decisiones en el sentido habitual. Mi cuerpo actuó por sí solo. Instinto. Supervivencia. Hubo momentos en los que me moví o reaccioné sin pensar, como si algo más profundo hubiera tomado el control.

Cuando no existen medidas de prevención y preparación ante un riesgo, lo que hay es caos, improvisación para dar respuesta y como consecuencias un gran daño a esa comunidad.

4. Asistir a personas normales ante situaciones anormales

I. describió su propio sentir durante el hecho, y cómo se encontró realizando acciones que no podía explicar por qué las estaba haciendo, simplemente le surgían. Resulta importante la comprensión de que se busca reorganizar procurando discernir entre padecimientos previos y reacciones no habituales producidas por el suceso disruptivo.

En su narración dice:

lo deje en lugar seguro (se refiere a su primo) y me quedé ayudando a personas heridas. En vez de irme a mi casa decidí quedarme a ayudar a las personas heridas, en ese momento llegaron los terroristas y no había posibilidad de escapar, los terroristas nos rodearon. Y no había a donde ir.

Subieron al auto de un amigo e intentaron irse, pero se dieron cuenta que no podían ir a ningún lado.

Su preparación en las Fuerzas Armadas y su espíritu solidario permitió que en el primer momento I. tome una decisión de ayudar a los demás, después no había opción, debía permanecer en ese lugar.

En situaciones de emergencia o desastre, surgen personas con deseos de ayudar a quienes están afectados, pero al mismo tiempo no se sabe qué tipo de acciones se lleva adelante. Este descontrol produce desconocimiento ante los temas que son urgentes, como así también quienes son afectados y cuál es la necesidad.

5. La necesidad social de la víctima y el impacto patógeno que este proceso presenta para el sujeto

Los sobrevivientes del festival de música NOVA que pasaron por la terrible experiencia el 7 de octubre, tienen la oportunidad de recibir apoyo psicológico si así lo necesitan. Hay un cartel que dice aquí puedes llorar, es un lugar seguro, donde los sobrevivientes pueden reunirse con otros jóvenes que vivieron esa experiencia.

La Dra Noar (https://www.bbc.com/mundo/articles/c7250710ngvo, 2023) dice los jóvenes sobrevivientes no parecían vivos, “Aunque sus cuerpos estaban enteros, vimos que estaban destrozados y con la mirada vacía”, muchos necesitaban un abrazo. Un abrazo es algo tan simple pero tan importante, el acto de rodear a otra persona con los brazos haciéndole sentir apoyo, afecto y al mismo tiempo saber que el que recibe ese abrazo no está sólo.

6. El Trastorno de Estrés Post-Traumático (PTSD) como único diagnóstico para un cuadro clínico muy complejo

En su relato I. dice:

Después de esas 7 h me llevaron al hospital, me operaron y cuando desperté estaba mi mamá muy preocupada y me dijo que mi primo no sobrevivió. Estuvo 2 meses internado.

En las preguntas escritas que respondió fue muy interesante lo que dijo:

Mi psiquis cambió de maneras difíciles de explicar. Al principio, solo estás sobreviviendo. Después comienzas a darte cuenta de que tu mente ya no funciona igual. Me volví hipervigilante, fácilmente sobresaltado por los sonidos, emocionalmente desconectado en algunos momentos y abrumado en otros. Algunos cambios ocurrieron sin que yo los notara hasta que las personas a mi alrededor comenzaron a decirme que ya no era la misma persona.

En cuanto a las imágenes, sonidos y sensaciones que vuelven sin ser invitadas, I. manifiesta lo siguiente:

Sí. Sonidos, olores, imágenes. A veces la cosa más pequeña me devuelve instantáneamente a ese lugar. El cuerpo recuerda incluso cuando la mente intenta no hacerlo. Estos recuerdos llegan sin ser invitados.

Pero además de los flashback, I. da cuenta de que

“Hay cosas para las que no existen palabras. No porque no quiera hablar de ellas, sino porque el propio lenguaje parece demasiado pequeño para lo que ocurrió allí. A veces siento que existe un mundo entero dentro de mí que no puede ser traducido realmente a nadie más”.

7. Más afectados que recursos

El entrevistado contó, habiendo pasado ya más de dos años del suceso, que aún le sigue siendo difícil continuar con su vida como antes de lo ocurrido. Expresa encontrarse hipervigilante, que fácilmente lo sobresaltan los sonidos, que por momentos se encuentra abrumado y en otros desconectado. Si bien él también tuvo que recibir asistencia por afecciones físicas de las cuales aún se encuentra en recuperación, expresa que las afecciones psicosociales le son aún más complejas a la fecha, lo que reafirma la responsabilidad colectiva para atender estas cuestiones.

Será que nadie pudo ocuparse de ayudar a una persona que vivió esta experiencia, ocurrirá que la persona no se deja ayudar o tal vez los profesionales todavía les falta conocimiento de terreno para tratar en el diván. La otra reflexión es son muchos los afectados y pocos los profesionales o no es un tema que profesionales de la salud pueden abordar.

8. Entre la Solidaridad y la rivalidad en el marco de profesionales de la Salud Mental

En eventos de la magnitud del 7 de octubre, la oleada de profesionales y efectores de la salud mental que acuden a asistir a las víctimas es masiva. Esta paradoja se hace presente en la tensión que suele surgir en el campo de la intervención: Por un lado, una profunda solidaridad horizontal para contener la emergencia; por el otro, el riesgo de rivalidades institucionales o de enfoques teóricos por ver quien hegemoniza el abordaje del trauma. El relato de I. y la intervención de la Dra. Noar (2023) nos muestran que la prioridad debe ser la desarticulación del impacto patógeno, lo cual exige que los profesionales depongan narcisismo teórico y asuman una interdisciplina real para no re-traumatizar a la comunidad asistida.

9. Entre el voluntarismo y el profesionalismo

El impacto del ataque generó una respuesta inmediata de la sociedad civil y de profesionales que, conmovidos se ofrecieron como Voluntarios (como los espacios seguros para contener a los jóvenes de Nova). Sin embargo, la paradoja radica en que la buena voluntad no basta ante lo disruptivo. Una intervención puramente voluntarista y sin encuadre clínico puede decodificar erróneamente las defensas de los afectados o forzar catarsis antes de tiempo. Se requiere un alto nivel de profesionalismo técnico y estabilidad psíquica en el propio interventor para transformar ese impulso solidario en una estrategia de estabilización psicosocial ordenada, cuidando tanto al damnificado como a los recursos de salud disponibles.

En emergencias y desastres, es común que muchas personas voluntarias entre ellos profesionales de distintas disciplinas se acerquen a colaborar ante un evento disruptivo. Por un lado desborda solidaridad, pero por otro si no existe organización y un protocolo para actuar en el terreno, esa colaboración puede hacer daño a los afectados y generar más problemas ante la situación adversa. Por eso, el voluntariado (incluyendo los profesionales que actúan espontáneamente) debe estar registrado, identificado, con roles definidos y espacios de trabajo determinados con anterioridad.

10. Entre la apariencia del efecto y su verdadera consecuencia

Graficando las manifestaciones tardías que exigen seguimiento prolongado, I. narra que todavía está buscando quién es él ahora. Expresó que hoy hay más conciencia y puede hablar de lo ocurrido, pero aún se encontraría con sentimientos y frente a situaciones que lo devuelven inmediatamente al momento disruptivo.
¿Cuál es el camino que debe seguir el protagonista de la historia? ¿Cómo puede ayudar un profesional de salud mental? ¿Por dónde comenzar cuando el tiempo pasó? Son preguntas que aún están en el aire.

2.4. Antígona de los cuerpos

Durante la entrevista el damnificado refiere a la importancia de honrar a su primo A. de dos modos, donde diferencia lo visto en clase acerca de la sepultura vs. el duelo. Expresa que hace un año realizó un evento en memoria de A., el cual fue muy difícil para él, pero adecuado para transitar un poco más el proceso en el que aún continúa. Como fue expresado en la clase, “todo ser humano tiene derecho a una tumba con independencia de lo que ha sido en vida” (J. J. Michel Fariña, comunicación personal, 13 de mayo de 2026), desde la conmoción manifestada por el entrevistado, se reafirma esta expresión.

3. Conclusiones

El análisis del ataque del 7 de octubre de 2023 a través de las coordenadas del shock y lo disruptivo nos permite concluir que eventos de esta naturaleza quiebran las tramas de significación habituales de los sujetos y las comunidades. El valioso testimonio de I. funciona como una analizador clínico fundamental, nos demuestra que la vivencia traumatogénica no se reduce al impacto fáctico de la violencia, sino a la devastación subjetiva que produce la pérdida del sentido y la desarticulación entre el afectado y la representación (su primo).

A través del recorrido por las paradojas de la intervención queda de manifiesto la complejidad a la que se enfrentan los profesionales de la salud mental. La historia compleja de este evento disruptivo, presenta una realidad cruel y que sin duda no era esperado. Cuántas amenazas hoy se dejan pasan y cuando surge un evento de estas características aparece el caos, la desorganización, improvisación para hacer algo, pero pocas son las veces que se trabaja en la gestión de riesgos, analizando los posibles escenarios de riesgo y adoptando las medidas de mitigación para reducir el riesgo.

Referencias

Benyakar, M. (s. f.-a). Del diván a las piedras (Clase 1). Diplomatura Intervención en Trauma, Desastre y Disrupción, Maestría en Psicoanálisis USAL - APA.

Benyakar, M. (s. f.-b). Clase 4. Diplomatura Intervención en Trauma, Desastre y Disrupción, Maestría en Psicoanálisis USAL - APA.

Benyakar, M. (2006). Lo disruptivo: Amenazas individuales y colectivas: el psiquismo ante guerras, terrorismo y catástrofes sociales (2.ª ed.). Biblos.

Centro Internacional Transdisciplinario en lo Disruptivo (CITED). (2026). Lineamientos para la intervención psicosocial en contextos disruptivos. Universidad del Salvador (USAL).

CAM en Español. (2023, 8 de diciembre). Testimonio de Sobreviviente de la Masacre del 7 de octubre en Israel (Festival Nova) [Archivo de Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=Q3UggKTRtc4

Foster, A. (2023, 7 de diciembre). "Estaban destrozados y con la mirada vacía": las secuelas de los sobrevivientes del ataque de Hamás en el festival Nova en Israel. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/articles/c7250710n




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