ISSN 1553-5053Sitio actualizado en   septiembre de 2026 Visitas:

Volumen 16
Número 2
Septiembre 2020 - Marzo 2021
Publicado: Septiembre 2020
Trazos de Antígona
en pandemia


Este breve y conmovedor relato de Mercedes Solá fue publicado en la edición del 24 de junio de 2020 del diario Página/12. A las profundas reflexiones que motivó en su momento, sumamos ahora su valor de testimonio para pensar la complejidad del tema que convoca este número de la revista UBA: trazos de Antígona en pandemia.
Abstract English version

Testimonios

Una despedida en cuarentena

Mercedes Solá

Ya leyó el mensaje diez veces. Está como clavada al sofá del living, en un noveno piso de setenta metros cuadrados llenos de sol, para ella sola. El edificio tiene veinticuatro “unidades funcionales”, vive mucha gente, pero casi no se tratan entre ellos. Sólo tratan, todos, a Pedro y María, los “encargados”.

Vuelve a leer el mensaje.

Piensa que todavía deben estar con ella, si es que los dejan. O tal vez ya estarán de vuelta en su livingdormitoriococina, porque ya no les permiten estar con ella.

Mira desde su ventana del noveno piso el río allá a lo lejos, ancho, inmutable.

Hace dos horas que recibió la noticia, pero no puede moverse.

Baja imaginariamente las escaleras y se detiene frente a la puerta de ellos, la obligatoria, hoy infranqueable, puerta de ellos: la entrada al único ambiente del primer piso del edificio: la portería.

Bajó las escaleras muy despacio, no con los pies sino con la cabeza, y se frenó frente a la puerta negra. No sabe cuántas veces bajó ya, aunque sigue sin moverse del living. Está horrorizada con el mensaje, pero además tiene miedo.

¿De qué tiene más miedo? ¿De enfrentarse a Pedro y María, a su tragedia, o del contagio?

La pregunta la espanta, por la verdad que encierra.

Pedro y María estuvieron dieciséis días acompañando a Anita en un hospital público. Una mañana de la cuarentena, Anita se despertó con un moretón en un hombro. Esa tarde su brazo se hinchó. Al día siguiente el dolor era insoportable. La llevaron al hospital y quedó internada. Se salvó de que le cortaran el brazo, porque el cáncer no les dio tiempo. Un sarcoma epitelial, fulminante, que sólo ataca a los jóvenes. Anita tenía catorce años. Era la única hija de Pedro y María.

El celular sobre el sofá parece apagado, pero apenas ella toca la pantalla vuelve a leer: Falleció mi princesa, señora .

Recibió el mensaje hace dos horas, a las dos de la tarde, cuando todavía Anita sonreía desde la foto del whatsapp de Pedro. Ahora ya no está su sonrisa. En su lugar, Pedro ha puesto una cinta negra. Un crespón.

Sigue sentada. Pasa una hora más. Ahora sí está segura de que ya han de estar en la portería.

¿No puede ir? No debe.

¿No puede pasar la puerta negra y abrazarlos? No debe.

¿Nadie podrá consolarlos en un abrazo largo? Nadie.

Así se lo confirma Pedro, cuando ella se anima a llamarlo:

“Recomendación del hospital, señora. De todos los médicos, señora”

Pedro y María deberán estar catorce días solos, frente a frente, en su livingdormitoriococina de veinte metros cuadrados. Sin Anita, pero chocándose con la cama de Anita, con su ropa amontonada, con su mochila, con las zapatillas de Anita.

Marca el número del administrador del edificio. Nadie contesta.

Hace veinte días que no fuma. Pero todavía tiene cigarrillos. Enciende uno, con pulso tembloroso. Piensa en los rituales de la muerte y decide echar mano a todos: pone una cinta negra en el ascensor, una estampita, unas flores para Anita, de parte de todas las “unidades funcionales” del edificio.

Le escribe un mensaje a Pedro, le pide la dirección del velorio.

“No hay velatorio, señora. Las autoridades nos van a avisar cuando podamos buscar a mi hijita para darle cristiana sepultura”, contesta Pedro.

A ella se le cierra el estómago. Esa noche no puede comer, pero toma tres whiskies. Da vueltas en la cama. Imposible dormir. Piensa en ellos, en ese ambiente ínfimo del primer piso, al que sólo entró una vez en diez años.

Se levanta, se viste y prende el cuarto cigarrillo. Sale a fumar a la terraza, el olor tibio del final del otoño la sacude. Apaga la única luz que tenía encendida y ahora sí, abre la puerta de su departamento y baja por las escaleras. Son las cuatro de la madrugada. El consorcio parece descansar tranquilo.

Llega al primer piso y ve luz debajo de la puerta negra. Golpea y, cuando Pedro abre, con una seguridad asombrosa, ella dice:

— Salgamos, tengo el auto listo para dar una vuelta.

— Pero señora....

— Vamos. Traiga a María; yo los espero en la calle.

Lo dice sin esperar respuesta. Por alguna razón cree que aceptarán sin discutirle.

Cuando suben al auto, ella acaricia el pelo de María. María le apoya la mejilla en su mano. Su llanto la hace llorar. Pedro se une a las dos desde el asiento de atrás. Se quedan así un rato largo y después ella arranca el auto, despacio. Buenos Aires está vacía y fantasmal, como ellos.

Sin consultarles baja todas las ventanillas. Entra un aire espeso y tibio. María gira su cabeza hacia afuera. Sus manos retuercen un pañuelo, un bollo blanco.

No tiene idea adónde ir, pero enfila rumbo a la Costanera. Les propone quitarse los barbijos, si quieren. Para tranquilizarlos les dice que no va a frenar en los semáforos. Son los únicos en la calle quebrando la cuarentena. Ellos no dicen nada.

Estaciona. Baja del auto. Ellos también bajan y caminan hasta el parapeto. Se apoyan en el borde áspero de cemento, juntos, abrazados, ella se queda un poco más lejos. Recién ahí nota la luna, apenas creciente, reflejada en el agua.

Quisiera que gritaran, que no pararan de gritar por un rato largo. Pero no. Siguen así, callados, hasta que María interrumpe su llanto dócil, reprimido, y dice:

— Nunca había visto el río, señora.

Vuelven mudos. Ella quiere que hablen, que hablen de Anita, que cuenten, que recuerden, que maldigan. Pero no. María llora en silencio y retuerce su pañuelo.

Al mediodía siguiente va al cementerio. Son cinco en la entrada, pero sólo dejan entrar a Pedro y María. Ella les entrega el ramo de flores para Anita y se despide.

Dos días después sale a dar una vuelta a la manzana. En la entrada del edificio, Pedro frota sin ímpetu el portero eléctrico.

— Buen día, señora.

Ella no puede contestar. Tiene la garganta agarrotada. La rebela y la ahoga la entrega de Pedro. Quiere decirle que deje de lustrar el bronce, que largue todo, que se tome un mes y se vayan a cualquier parte. Pero ella también se domina, ella también acata las formas. ¿Cómo se puede hablar de lo que no se puede soportar? ¿Cómo hablar del vacío desde el vacío?

Camina unos pasos por la vereda, ensordecida por la impotencia, cuando oye la voz de Pedro, que le dice, despacito:

— Señora.... Cuando necesite salir otra vez, María y yo podemos acompañarla.




Copyright/Permisos: Los/as autores/as conservan los derechos de autor © y permiten la publicación a Aesthethika, bajo licencia CC BY-SA / Reconocimiento - Reconocimiento-CompartirIgual 4.0 Internacional. La adopción de esta licencia permite copiar, redistribuir, comunicar públicamente la obra, reconociendo los créditos de la misma, y construir sobre el material publicado, debiendo otorgar el crédito apropiado a través de un enlace a la licencia e indicando si se realizaron cambios.


Número Actual
Volumen 22 | Número 2
Editorial
Editorial
Julio C. Torres 

Lo disruptivo, la destitución subjetiva y la literatura de testimonio como vía elaborativa en las inundaciones de Porto Alegre - 2024
El valor del testimonio y la elaboración a través del arte. La escritura en el ojo del agua
Benítez Longhi, María Belén 
Castros, Aldina 
de Isla, Ignacio 
Dominguez de Alzaga, Pia 
Jappe Camará Fagundes, Márcia 
Mastandrea, Paula 
Revainera, Carlos Alberto 
Romero, David 

Inundación La Plata 2013. Desde los efectos de la catástrofe y lo disruptivo hacia las alternativas elaborativas dentro de una matriz relacional co-metabólica
Arce, Cristian Ariel 
Carabajal, Corina Margarita 
Dryzun, Jeanette 
Golinski, Judy 
Maroni, Carolina Andrea 
Pardini, Mariana Yasmin 
Trovato, Ignacio 

Algunas consideraciones para el abordaje psicosocial ante desastres y catástrofes: análisis de las inundaciones de Río Grande do Sul a partir de la experiencia Vagalumes (2024)
Albornoz P., Roraima 
González Pla, Florencia 
Goulart, Débora 
Jatuff, Pablo José 
Kern, Cristina Dariano 
Marques, María Verónica 
Salvatierra, Jennifer 
Silva, Leonardo 

El 7 de Octubre de 2023 como Fenómeno Disruptivo
Acosta, Mónica Adriana 
Aguirre, Fátima Malena Lourdes  
Cruz, Doris Herminia  
Greco, Mayra Belén 
Junco, Lucas Raúl  
Lobo, Walter Rubén  

La promesa como un marco (vacío) que sostiene la transferencia. Reflexiones en torno a lo disruptivo en un caso de intervención del SAME
Masciano, Julián  
Mazza, María Florencia 
Mentucci, Carina  
Rasinsky, Susana  
Real, María Ximena 
Varela, Lucas Manuel  

Hotel Rwanda, ¿Cómo ‘hospedar’ al otro en una catástrofe?
Argüello Valenzuela, Aldana 
De Simone, Adriana Verónica 
Gonzalez, Romina Verónica 
Sánchez Ominett, Silvina Alejandra 
Santojanni, Juan Matías 
Vega, Valentina 
Walsh, Miranda 

Cuando el terror irrumpe en la fiesta: violencia sexual, disrupción y memoria tras el atentado en el festival Nova
Benítez Longhi, María Belén 

Lo que sigue ardiendo: lo disruptivo, el cuidado y la memoria a partir de un incendio de interfaz en la Patagonia argentina
Blanco, Zulema 
Córdoba, Fernanda 
Liaño, Luciana 
Lucero, Candela 
Rapela, Francisco J. 
Reartes, María Cecilia 
Tomei, Fabiana 

Más allá de la emergencia: Intervenciones frente a lo disruptivo en la inundación de Zárate- Campana (2025)
Báez, Daniela Verónica 
Biancotti, Frida 
Carrasco, Juliana 
Dmitruk, Lucía 
Escobar, Wanda de los Milagros 
Jiménez Coronel, Norma Solange 
Mussari, Ariel Oscar 
Osella, Claribel Milagros 
Rentería, Celina 

“Inundación y resiliencia”: desde el análisis de gestión de crisis institucional y riesgo al diseño de una propuesta de aprendizaje basado en proyectos. El caso de las inundaciones de Zárate- Campana y Bahía Blanca, República Argentina
Berriel, Pereira Sabrina Gisele 
Carlini, Sabrina 
Eyharchet, Mariana Virginia 
Longo, María Magdalena 
Rodríguez, Juliana Elizabeth 
Rosón, Lilia 
Tresenza, Alejandro Jorge 

La escucha psicoanalítica como dispositivo de sostén institucional: Intervención clínica en albergues infantiles desde el proyecto SOS Brasil
Calazans de Toledo Piza, Ana Maria Maia 
Casal, Aida Elvira 
Castilho Cadan, Cristiane 
Di Bello, Delvana 
Dorado de Lisondo, Alicia Beatriz 
Feldman, Aldana Yael 
Nigro, Adriana Elizabeth 

Memorias de un jurista para el sabio equilibrio de la Bioética
Between the Scales / Bajo el signo de Libra
Moty Benyakar 

Reseña
Presentación de la revista Hilos 2
Gluj, Eduardo J.  

   

aesthethika // Revista internacional de estudio e investigación interdisciplinaria sobre subjetividad, política y arte

Diseño:www.navetrece.com