Volumen 21 | Número 1
Abril 2025 | Abril 2025 - Agosto 2025
Publicado: Abril 2025 Archives
Narrativas y testimonios de la violencia
Resumen
La película El Coso narra la trayectoria del artista Federico Manuel Peralta Ramos, quien fue llamado por su psicoanalista con el curioso adjetivo de “psicodiferente”. Federico fue un artista muy valorado entre las décadas del 60 y 90, cuando falleció prematuramente, siendo un ícono destacado de la vida porteña, sostenido por la riqueza y el prestigio de su familia patricia. Fue un artista polifacético y con una personalidad muy diferenciada del resto. Sus obras también destacaron por múltiples atributos, pero principalmente por su originalidad, dimensiones y soporte, y especialmente por la forma en que exhibía sus creaciones o intervenciones artísticas. El texto aborda su creatividad, espontaneidad y repertorio escénico que fue permanente tanto en su vida personal como en su psicodiferente producción artística.
Palabras clave: Arte Contemporáneo | Arte argentino | Psicodiferente | Actuación | Cine argentino
Psicodiferente: Diversidad y creatividad en la obra y la vida de Federico Manuel Peralta Ramos
A través de la película El Coso, de Nestor Frankel
Julio Costa
¿Cómo puede un artista expresarse hoy en día? Pintar, escribir, bailar o incluso cantar. Un artista es un semáforo de su contemporaneidad, y aunque no siempre esté en sintonía con su tiempo ni con los vientos que refrescan el aire de una nación, señala con su sensibilidad algo que excede la experiencia humana. Éste es Federico Manuel Peralta Ramos, un hombre del tiempo en el viento, como una de sus obras escritas y pintadas y con las conocidas dedicatorias, que siempre fueron regalos para sus amigos y familiares.
Con excepción de otras obras, Soy Naciones Unidas Pedazo de atmósfera y tengo algo dentro que me llama El coso son dos de las obras que Federico materializó en discos, canciones grabadas en un single y editadas en la década de 1970. Pero como siempre subvirtió la lógica de las cosas, los singles se vendieron casi exclusivamente en la Farmacia Colón de la Avenida Callao, en Buenos Aires.
Imagen de la película El Coso, de Nestor Frenkel
La película El Coso, de Néstor Frankel, es un documental que presenta a este artista argentino nacido a fines de la década de 1930 en Mar del Plata y recorre, a lo largo de 70 minutos, sus cinco décadas de vida y repercusiones posteriores. Si bien Federico es el personaje principal, y aparece en sus propias grabaciones sonoras, en fotografías, en videos, pero sobre todo en obras de arte, son los relatos y testimonios de sus amigos y familiares los que acompañan el desarrollo de la película, reuniendo también a otros personajes que, sin embargo, no lo conocieron personalmente, pero disfrutaron de su trayectoria y constituyen una suerte de fanáticos que trazan un camino al coleccionarlo u orbitar en su atmósfera artística.
El documental comienza con un recorrido por los retratos del artista, mientras que la narrativa sonora es una autodeclaración de que comenzó como artista, pero luego se dio cuenta de que es un cosmólogo-metafísico. Pero Federico es más que un cosmólogo, es un artista que mezcla arte y vida, como su contemporáneo de los años 60, Alberto Greco, autor del Manifiesto Dito del Arte Vivo. Al igual que Alberto, que escribe y practica con los elementos vivos de nuestra realidad: el movimiento, el tiempo, la gente, las conversaciones, los olores, los rumores y las situaciones. Alberto situó su obra como una Aventura de lo Real, Federico, a su manera, desarrolló una trayectoria en la que vivió el arte, haciéndolo efímero, poco tangible y siempre compartido con la gente, en su propio tiempo.
La trama se centra en un artista fallecido y lo que hacen los demás personajes al recordar a un amigo que ya no está es buscar en sus recuerdos afectos y vivencias compartidas, momentos en los que los hechos se narran con la traducción que esculpe el tiempo. Y es a través del cine que conocemos ese doble carácter: cinematográfico y anecdótico que nos llega a través de los medios audiovisuales.
Toda narración cinematográfica es una enunciación arbitraria que presenta una o más versiones de los acontecimientos ocurrieron o fueron imaginados. Cualquiera que no haya conocido a Federico puede al mismo tiempo conocerlo como artista, como persona, como personaje de la escena argentina, pero principalmente como personaje de un documental que presenta cualidades y una historia de logros poco convencionales.
Los caminos de sus obras no son diferentes a sus caminos, el arte no es una razón para vivir, sino que el arte es vivir. Por eso también se presentó como poeta, y como poeta es un genio de la palabra hablada, cantada, escrita y pintada. Sus poemas encarnan un universo permeado por el lirismo, el humor y el ingenio que siguen vigentes hoy en día.
Pero no bastaba con escribir y pintar, era necesario hablar, decir, recitar, cantar y, sobre todo, discutir el drama, la comedia y la tragedia de la vida argentina como encuentro entre el creador y el público. Así, en este encuentro, nos damos cuenta de que la obra de Federico está hecha de gestos. Su estilo artístico, según lo define Julio Sappolnick, es un tipo de arte corporal. Para Flusser, el gesto es la expresión de la libertad. Federico tiene un trabajo artístico donde el gesto es parte fundamental. Su gesto queda inscrito en la pintura, en las frases escritas en los lienzos, en el papel normal o incluso en las servilletas.
El gesto creativo no parece surgir de un esfuerzo extremo, sino de una forma fluida de su personalidad. En Mi vida es mi mejor obra de arte, presenta su estrecha conexión entre la vida y el arte, entre la cotidianidad y la experiencia, lo que se produce se hace de manera muy inmediata, como su Manifiesto Ganic (1968), o simplemente haciendo lo que uno quiere.
Mi vida es mi mejor obra de arte, catálogo MAMBA, 2003
¡De repente allí ! Una de las obras de Federico que no es visualmente verbal, pero con un rojo pulsante vibra con urgencia en la pigmentación y la textura. Federico, como multiartista en una época de expansión de la conciencia, fue un narrador temprano de un arte vivido, es decir, un arte que pertenece a su atmósfera inventiva.
En un ámbito menos académico y más especulativo, mucho se ha explorado sobre la personalidad de los artistas desde un momento en el que se entiende la relación entre personalidad y genio, o capacidad creativa y características personales. La generación contemporánea de Federico, que comienza a surgir a finales de los años 50 y comienza a interactuar más frecuentemente con el aumento de la información sobre la cultura, los artistas, los intelectuales y las excentricidades, confunde a menudo el plano de la vida privada con la actividad profesional, especialmente en la omnipresencia de las actividades de la industria cultural.
La biografía de Federico está llena de acontecimientos notables: un premio de la Fundación Gugenheim, exposiciones en importantes galerías de Buenos Aires, viajes al exterior y, sobre todo, su participación en un remate de ganado, que no tenía medios económicos para pagar. Este último incrementa el conflicto doméstico con su familia, que ni aprueba ni apoya la adquisición, hasta el punto de cancelar la compra, lo que culmina con su ingreso en una clínica psiquiátrica. Sigue un tratamiento idéntico al prescrito a los pacientes hospitalizados que presentan conducta psicótica y comienza a utilizar Haloperidol, un medicamento que se prescribe como antipsicótico. Vale la pena señalar que hay una transición en la nomenclatura para los enfermos. Términos diagnósticos conservadores como loco, alienado o enfermo mental ahora se refieren a personas que padecen sufrimiento mental o enfermedades psicosociales. Mucho antes de eso había recibido un diagnóstico psicodiferente y poco ortodoxo.
Psicodiferencia es una categorización creada por su psicoanalista, Jaime Rojas-Bermúdez, para designar en la década de 1960 un concepto que hoy podría ser actualizado por la ciencia de la neurodiversidad, que incluye características singulares específicas con el fortalecimiento de una visión inclusiva y una tendencia no discriminatoria. Aunque Bermúdez creó la nomenclatura, el neologismo aquí destaca por la ola de prefijos “pisco” que se le agregó al drama, y también fue responsable de la gran difusión del psicodrama inicialmente en Argentina y luego en España.
Es importante recordar que no hay noticias de otra persona con esta misma categorización, o que tenga el mismo diagnóstico. Si ahora hablamos de trastorno del espectro autista o de síndromes como el de Asperger, lo que ha ocurrido con la afirmación de psicodiferencia es una atención a lo que la comunidad científica ha ordenado como diversidad en los últimos tiempos.
La diversidad, característica que nos define más en 2025 que en tiempos de Federico, es un paradigma que todavía tiene dificultades para asimilar la diferencia como algo constitutivo de la dignidad humana, y no como un elemento de perjuicio en competencias desiguales. La obra Nosotros Afuera es una instalación de proporciones gigantescas, es un monumento en tamaño y concepto artístico, su creación es un acontecimiento y como tal se inscribe en el tiempo, formando parte de lo que se conoce como performance.
A diferencia de muchos artistas que continuaron trabajando en el género performático, Federico imprime en su trayectoria una despreocupación metodológica por registrar o materializar más allá del momento vivido o incluso la construcción de objetos artísticos perdurables, características de muchas obras que quedan inmortalizadas derivativamente o en registros de sus hazañas, distanciándose de aquello de lo que se alimentan las instituciones y los mercados del arte, la materialidad artística.
Federico utiliza elementos en la concepción de sus obras que no siguen el ritual de la comercialización, invocando incluso una crítica del espacio entre su producción y la venta de obras de arte. No existen registros de que vendiera o sobreviviera con las ventas de las obras de arte que produjo. Además, su influyente familia en Argentina le garantizaba una vida que oscilaba entre el acceso a bienes de consumo de lujo, en un aporte estructural de élite, como la ropa que le compraba su madre, o los cafés o comidas que a veces pagaba con su eterna mesada o con la benevolencia de un amigo o dueño de un restaurante.
Federico se dio cuenta de la magnitud del conflicto familiar al no licenciarse en arquitectura, como su padre. Al mismo tiempo, buscó reconocimiento como artista y quizás fue a través de este vínculo materno lo que legitimó su compromiso con su trabajo artístico –su madre fue la primera en ser invitada a visitar sus exposiciones. La vida familiar del hijo continuó prácticamente hasta su muerte. Federico vivió siempre en casa de sus padres y murió muy poco tiempo después de la muerte de éstos.
Esta protección familiar, anclada en los grandes activos económicos y la gran influencia social de sus parientes, puede considerarse como una garantía de un espacio de pertenencia en los entornos culturales de la ciudad, es decir, una mezcla de otras formas de capital, con el cultural y el social. El prestigio, la influencia, el carisma y la inteligencia de Federico fueron suficientes para garantizar muchos accesos a lugares que otras personas con menor poder adquisitivo no tendrían.
Para Federico, el atributo más horizontal es la imperfección humana, donde se deposita toda la riqueza de la diversidad. Se trata de un concepto que desplaza las características más sofisticadas de una tradición ecuménica de la cultura humana, de valorar sólo lo que sigue un patrón ideal, lo que está de moda, lo tradicional y lo que se puede transmitir según las normas morales y los conocimientos técnicos y científicos.
Al considerar la imperfección como una característica importante, y pedir el reconocimiento de toda la amplitud e innovación que implica en su concepto, Federico intenta resaltar que la diversidad es un punto clave para entender a la humanidad. Ya sea por sus diferencias psicológicas, o por la fuerza expresiva en su peculiar mirada y producción artística, presenta una vasta creación de obras que invitan al público a un diálogo reflexivo.
Su popularidad creció en programas de televisión, en los que participó como invitado de Tato Bores . Allí presentó al público intervenciones surrealistas, añadiendo al programa popular de humor y crítica, una experiencia de invención, originalidad y lirismo. Tato inicialmente lo recibe con un tono de sorpresa, y comienza a escucharlo con la atención de un amigo infantil. Entonces queda claro que lo entiende mejor que sus propios padres, quienes siempre tuvieron grandes dificultades para comprenderlo, y le pide que explique a los más pequeños lo que expresó, una traducción de sí mismo.
Para lograr un lenguaje popular, para simplificar su contenido surrealista y onírico, Federico pide un minuto de silencio para recitar su última canción de rock –y el rock en su esencia es ruidoso–, para culminar con una autodiégesis, una explicación más profunda o abstracta, utilizando el lenguaje verbal, corporal y el vestuario como elemento de espesamiento de lo insólito.
En su obra, Federico ofrece una manera de pensar y repensar el mundo, un mundo muy argentino, muy porteño, pero sobre todo un mundo que nos ilumina y nos llama a cuestionar nuestra contemporaneidad, nuestra historia y nuestros deseos. La película inicia con su voz en off donde se presenta como alguien que percibe un cambio de época, donde lo que era imposible se vuelve posible y que muchas personas que hasta entonces estaban postergadas, como los patitos feos, los psicodiferentes, participarán en la sociedad como las personas más importantes de una familia. Es por ello que es un emisario de buenas noticias.
Su participación en la inauguración del Museo Nacional de Bellas Artes, donde presentó al Grupo Tricota, dijo que usaría su espontaneidad para presentarlos, pues no los conocía, e inició su discurso con una perspectiva que parecía menospreciar al grupo, pero que utilizó levemente para elevar los atributos del grupo para tratarlos con una calificación distinta, un desafío a la improvisación que une elocuencia y retórica para expresar su protagonismo.
Quizás fue el desafío de encontrarse con el público lo que inspiró a Federico a crear arte. Toda su obra se presenta permanentemente en términos de un acontecimiento, un enunciado donde la recepción es parte de la atmósfera de su creación. En su obra, Manifiesto Gânico, presenta un ensayo sobre vivir poéticamente, su intención era estar en paz con las personas, crear una conexión inmediata, una búsqueda constante de armonía con su entorno. Cuando no estaba afinado, desaparecía rápidamente e invisiblemente.
Enfermedad de la plata, MAMBA, 2003
Por último, merecen destacarse dos cuadros: Qué bello es dejarse llevar por la La cama mirando T y Mal de Plata son dos ejemplos de la actualidad de sus obras, de lo vivido en 1960 y que sigue vigente en el momento de escribir este texto. Una de sus características más fuertes es que lo hace de manera inesperada, en el momento del evento, sin mucha preparación ni notas para ello.
Federico solía finalizar sus presentaciones con una frase en la que él mismo saludaba su actividad: ¡Bien hecho Federico! Un autoelogio que lo convirtió en su doble, en artista y en su público, en personaje y en su base de fans, alguien que espera lo mismo de sí mismo y que apoya su éxito.
Soy un hombre del tiempo en el viento, MANBA, 2003
Referencias
Arte de contradicciones : pop, realismo y política, Brasil – Argentina 1960 . Comisariada por Paulo Herkenhoff y Rodrigo Alonso. Buenos Aires: Fundación PROA , 2012.
Caellas, Marc. Neurosis es El bajo. Neuros Aires . Buenos Aires: Libros de Zorzal, 2020.
Chklovsky, Víctor. El arte como procedimiento. En: Boris Eikhenbaum et al. Teoría de la literatura: Formalistas rusos. 2da ed. Londres: Oxford University Press, 1976.
Colombia, Esteban. Del infinito al bistec: una biografía coral de Federico Manuel Peralta Ramos. Buenos Aires: Caja Negra, 2019.
Federico Manuel Peralta Ramos.
Flusser, Vilem. Post-Historia: Veinte instantáneas y un cómo utilizarlas. Nueva York: Routledge.
Flusser, Vilem. Gestos. Nueva York: Routledge: 2014.
Katzenstein, Inés. Verborrea e imaginación discursiva en allá Escenario Público: Alberto Greco, Jorge Bonino y Federico Manuel Peralta Ramos. Caiana, n. 4, primer semestre de 2014.
Katzenstein, Inés; Iglesias, Claudio. ¿Es el arte una? misterio o uno ministerio?: Arte Contemporáneo Frente a la Retos del profesionalismo. Buenos Aires: Siglo Editorial Veintiuno, 2017.
Pellejero, Eduardo; Pellejero, Paula. La aventura de la realeza: escritos de Alberto Greco. CABA, Julián David Mizrahi, 2020.