ISSN 1553-5053Sitio actualizado en   septiembre de 2026 Visitas:

Volumen 16
Número 2
Septiembre 2020 - Marzo 2021
Publicado: Septiembre 2020
Trazos de Antígona
en pandemia


Resumen

En tiempos de pandemia los rituales funerarios quedan alterados y en ciertos sitios, suprimidos. los alcances subjetivos de este impedimento no son todavía visibles. No obstante, la formas de despedida y acompañamiento no quedan canceladas. La palabra encuentra los modos de alojar al dolor mostrado su eficacia en el campo de lo humano. Es necesario acentuar estos modos vicarios de la despedida porque de ellos depende el destino del duelo mismo.

Palabras clave: pandemia | rito funerario | duelo | recursos simbólicos

Abstract English version

El duelo en tiempos de pandemia

La muerte escrita
Carlos Gutiérrez
Valeria González

A la memoria de Guillermo Vilela

Una multitud de escenas extrañas emergen de esta pandemia que todo lo abarca. En esa extrañeza, el contagio es una posibilidad tangible y nos obliga a mirar de soslayo el horizonte de muerte que solíamos desconocer cada día.

La época redobla la exigencia subjetiva para habitar la ajenidad de lo incierto: irrupciones en abanico que alteran nuestros hábitos domésticos y trastocan drásticamente nuestros planes. El resultado más inmediato es una verificación inquietante: lo frágil de la realidad que nuestro fantasma nos había construido.

Las regulaciones sanitarias decididas por el Estado –que se orientan hacia la preservación de la vida– imponen un aislamiento que prohíbe las reuniones y libre circulación. En esta tierra hecha de exilio, la muerte de un ser querido toma las marcas de un dolor vivido en desamparo; redoblado por la ausencia del cobijo colectivo que acompañe al ritual necesario para la despedida. ¿Cómo velar a los muertos sin velatorio, sin velo ritual?

Este es un tiempo donde se teje con hilos precarios la espesura del duelo.

A veces, apoyarse en experiencias anteriores puede servir para afirmarse precariamente ante lo desconocido. Tal vez por eso es que se agitan –en la vía más corrosiva de esta realidad de pandemia– los espectros de nuestro pasado más crudo. Asoma así, en varios comentarios escritos que lo señalan, el recuerdo de la dictadura y la figura del desaparecido que impuso al duelo obstáculos tan crueles y descarnados.

Ahora bien, es imprescindible distinguir aquel contexto y el que ahora nos tiene sitiados. Contamos con muchos testimonios escritos, fílmicos, fotográficos y plásticos que dan cuenta del trazado singular que debió recorrer cada uno de los familiares de desaparecidos para construirse la posibilidad de un duelo. Desde los contornos de cuerpos vacíos, faltantes, silueteados en las entrañas de las calles, tatuados en las veredas y mirándonos desde fotografías que pueblan con nombres, fechas y rostros de cada desaparecido, pasando por los epitafios publicados por cada familia en el diario Pagina12, hasta los escritos donde testimonio y ficción rizan amorosamente–de un modo tan potente en la invención– un dolor singular, generando escritos únicos y conmovedores. Todo ese trabajo (el durcharbeiten freudiano) fue gestado por la ausencia del cuerpo que opuso así una resistencia feroz a la despedida.

Acerca de este modo de la despedida, un ejemplo de otra topografía lo encontramos en el comentario que Paul Celan hace a Ingeborg Bachmann de su poema Fuga de la muerte: “para mí también es lo siguiente: un epitafio y una tumba (…) También mi madre tiene sólo esa tumba” luego de desaparecer en un lager del nazismo. La muerte escrita desbarata la impudicia de un plan perpetrado para intentar borrar la humanidad misma de la muerte. La palabra escrita de Celan es un límite ético a la voluntad doblemente homicida de lo insepulto.

Volviendo a nuestras tierras, parece que debemos repensar nuestra experiencia actual cargando con esa tragedia. Sin embargo, las coordenadas actuales impiden una correspondencia. Aquella situación como referencia (por la que se sigue atravesando), es un problema para pensar las condiciones del duelo en época de pandemia. Que no se trate de muertos en el contexto de un genocidio perpetrado por un Estado asesino, es insoslayable. Que, además, no haya desaparición del cuerpo, barre con cualquier analogía posible.

Ahora bien, no parece que esa insistencia en recordar el más grave episodio de nuestra historia resida en un error de reflexión. Por el contrario, nos parece que aquel hecho, que porta todas las insignias de lo siniestro, impregna nuestro modo de mirar a quienes debemos despedir.

Pero hay algo más en esa comparación que es necesario destacar: de esas trabajosas construcciones duelantes hemos saltado a las que hoy son necesarias cuando el aislamiento social obligatorio nos despoja del velatorio necesario, del acompañamiento imprescindible, de la inhumación. Si bien no estamos ante el Estado terrorista sino frente a un momento del Estado que antepone la vida a la economía (exactamente lo contrario de aquella dictadura) y que busca preservar la salud de la población, no por ello se debería desdeñar lo que ese cuidado descuida en nombre de las sinceras buenas intenciones. ¿Podremos objetar el carácter colectivo, masificante, de algunas medidas que descuidan otros aspectos cruciales para los sujetos parlantes en nombre del cuidado biológico de la vida?

Lo objetemos o no, lo cierto es que tenemos que lidiar con una nueva realidad que se recorta en la geografía de este tiempo que atravesamos. No contamos con antecedentes próximos que nos permitan apoyarnos para pensar la cartografía del dolor en el contexto actual: la presencia de los amigos y muchos deudos se reduce a ser virtual. Que se entienda: la inscripción simbólica de esa pérdida en lo real siempre es en soledad. Pero la época le impone a esa elaboración en soledad el peso mortificante de lo solitario.

Para Freud el dolor, la hemorragia de dolor en el duelo, supone un tránsito para que ese dolor que toma la existencia y el cuerpo de los deudos (su pesar, su desinterés por el mundo exterior, por cualquier goce que pueda ofrecerle la vida) pueda volverse un duelo fecundo. ¿Habrá que resignarse entonces a cierta permanencia de la herida por faltar a la cita encerrados en nuestras casas? ¿Habrá que poner en suspenso el dolor hasta el fin de la pandemia, a la espera de algún ritual vicario y de los abrazos que no aceptan sustitutos? ¿El duelo es sólo de ese modo?

Tal como lo destaca Philippe Ariés, la relación del humano con la muerte ha ido variando; al compás de esos cambios, también los ritos que cada cultura, cada grupo, se da para velar. Más allá de esas variaciones, hay ceremonias que ofician tanto de sanción para la muerte como de puesta en marcha de un trabajo que se orienta a velar. Los ritos funerarios son, como Lacan nos ha enseñado, el conjunto del aparato significante –el andamiaje que posee la cultura misma– puesto al servicio de un sujeto abismado en los bordes de un agujero en lo real, incolmable por cualquier significante. Ese andamiaje no es soslayable, como tampoco lo son las palabras que se ofrecen quienes se reúnen entorno al que se despide. Relatos, anécdotas, descripciones, lágrimas, risas y silencios compartidos en un modo de la presencia del otro que se torna insustituible. Es el lenguaje mismo intentando surfilar con palabras el desgarro en el lienzo subjetivo que la pérdida produce. Las redes sociales, tan proclives a la exhibición de lo íntimo, son, en esta ocasión, los muros públicos donde se escriben las palabras de amor a la espera del momento de los abrazos. La palabra insiste, sortea la amenaza viral, se aventura, saltea las calles solitarias y se hace oír donde se la espera.

Finalmente, si hemos traído a colación los espectros de la dictadura que evoca esta pandemia, no ha sido para afirmarnos en una crítica a algún paralelismo que, buscando aliviar, desoriente al pensamiento. Lo hemos hecho especialmente para destacar una coordenada que, a fuerza de mucho dolor singular y colectivo, sería conveniente tener siempre presente: el carácter de invención que conlleva todo duelo.

Un duelo inventa, cada vez, el duelo mismo.

¿Y cómo pensar esa invención despojada de ritos, privada del más mínimo contacto con el cuerpo de los deudos? Quizás no estemos en tiempo de respuestas, pero sí en la construcción de preguntas que comiencen a poner un focoamable y a ser causa de algún borde posible en medio de tanta imposibilidad. ¿Vamos a hacer del encierro de los cuerpos en la pandemia el confinamiento de alguna palabra porvenir? A su tiempo, a su modo, cada quien tomará su palabra para responder.

Buenos Aires, abril 2020 [1]

Referencias

Ariès, P.: El hombre ante la muerte, Taurus, Montevideo, Uruguay, 2011.

Bachmann, I. & Celan, P.: Tiempo del corazón. Correspondencia, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, Argentina, 2011.

Freud, S.: Consideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte, en Obras completas, Editorial Biblioteca Nueva, tomo 2, Madrid, España, 1981.

Freud, S.: Duelo y melancolía, en Obras completas, Editorial Biblioteca Nueva, tomo 2, Madrid, España, 1981.

Freud, S.: Inhibición, síntoma y angustia, en Obras completas, Editorial Biblioteca Nueva, tomo 3, Madrid España, 1981

Harari, R.: Palabra, Violencia, Segregación y otros impromptus psicoanalíticos, Catálogos, 2007, Buenos Aires, Argentina.

Lacan, J.: El Seminario, Libro 6, El deseo y su interpretación, Paidós, 2016, Buenos Aires, Argentina.

Lacan, J.: El Seminario, Libro 7 La Ética del Psicoanálisis, Paidós, 1997, Buenos Aires, Argentina.


[1] Carlos Gutiérrez es Prof. Adjunto de Ética y DDHH (Psicología, UBA). Dir. del Proyecto UBACyT acerca de la Literatura testimonial en las víctimas del terrorismo de Estado en Argentina. Valeria González es i investigadora del proyecto UBACyT acerca de la Literatura testimonial en las víctimas del terrorismo de Estado en Argentina



Copyright/Permisos: Los/as autores/as conservan los derechos de autor © y permiten la publicación a Aesthethika, bajo licencia CC BY-SA / Reconocimiento - Reconocimiento-CompartirIgual 4.0 Internacional. La adopción de esta licencia permite copiar, redistribuir, comunicar públicamente la obra, reconociendo los créditos de la misma, y construir sobre el material publicado, debiendo otorgar el crédito apropiado a través de un enlace a la licencia e indicando si se realizaron cambios.


Número Actual
Volumen 22 | Número 2
Editorial
Editorial
Julio C. Torres 

Lo disruptivo, la destitución subjetiva y la literatura de testimonio como vía elaborativa en las inundaciones de Porto Alegre - 2024
El valor del testimonio y la elaboración a través del arte. La escritura en el ojo del agua
Benítez Longhi, María Belén 
Castros, Aldina 
de Isla, Ignacio 
Dominguez de Alzaga, Pia 
Jappe Camará Fagundes, Márcia 
Mastandrea, Paula 
Revainera, Carlos Alberto 
Romero, David 

Inundación La Plata 2013. Desde los efectos de la catástrofe y lo disruptivo hacia las alternativas elaborativas dentro de una matriz relacional co-metabólica
Arce, Cristian Ariel 
Carabajal, Corina Margarita 
Dryzun, Jeanette 
Golinski, Judy 
Maroni, Carolina Andrea 
Pardini, Mariana Yasmin 
Trovato, Ignacio 

Algunas consideraciones para el abordaje psicosocial ante desastres y catástrofes: análisis de las inundaciones de Río Grande do Sul a partir de la experiencia Vagalumes (2024)
Albornoz P., Roraima 
González Pla, Florencia 
Goulart, Débora 
Jatuff, Pablo José 
Kern, Cristina Dariano 
Marques, María Verónica 
Salvatierra, Jennifer 
Silva, Leonardo 

El 7 de Octubre de 2023 como Fenómeno Disruptivo
Acosta, Mónica Adriana 
Aguirre, Fátima Malena Lourdes  
Cruz, Doris Herminia  
Greco, Mayra Belén 
Junco, Lucas Raúl  
Lobo, Walter Rubén  

La promesa como un marco (vacío) que sostiene la transferencia. Reflexiones en torno a lo disruptivo en un caso de intervención del SAME
Masciano, Julián  
Mazza, María Florencia 
Mentucci, Carina  
Rasinsky, Susana  
Real, María Ximena 
Varela, Lucas Manuel  

Hotel Rwanda, ¿Cómo ‘hospedar’ al otro en una catástrofe?
Argüello Valenzuela, Aldana 
De Simone, Adriana Verónica 
Gonzalez, Romina Verónica 
Sánchez Ominett, Silvina Alejandra 
Santojanni, Juan Matías 
Vega, Valentina 
Walsh, Miranda 

Cuando el terror irrumpe en la fiesta: violencia sexual, disrupción y memoria tras el atentado en el festival Nova
Benítez Longhi, María Belén 

Lo que sigue ardiendo: lo disruptivo, el cuidado y la memoria a partir de un incendio de interfaz en la Patagonia argentina
Blanco, Zulema 
Córdoba, Fernanda 
Liaño, Luciana 
Lucero, Candela 
Rapela, Francisco J. 
Reartes, María Cecilia 
Tomei, Fabiana 

Más allá de la emergencia: Intervenciones frente a lo disruptivo en la inundación de Zárate- Campana (2025)
Báez, Daniela Verónica 
Biancotti, Frida 
Carrasco, Juliana 
Dmitruk, Lucía 
Escobar, Wanda de los Milagros 
Jiménez Coronel, Norma Solange 
Mussari, Ariel Oscar 
Osella, Claribel Milagros 
Rentería, Celina 

“Inundación y resiliencia”: desde el análisis de gestión de crisis institucional y riesgo al diseño de una propuesta de aprendizaje basado en proyectos. El caso de las inundaciones de Zárate- Campana y Bahía Blanca, República Argentina
Berriel, Pereira Sabrina Gisele 
Carlini, Sabrina 
Eyharchet, Mariana Virginia 
Longo, María Magdalena 
Rodríguez, Juliana Elizabeth 
Rosón, Lilia 
Tresenza, Alejandro Jorge 

La escucha psicoanalítica como dispositivo de sostén institucional: Intervención clínica en albergues infantiles desde el proyecto SOS Brasil
Calazans de Toledo Piza, Ana Maria Maia 
Casal, Aida Elvira 
Castilho Cadan, Cristiane 
Di Bello, Delvana 
Dorado de Lisondo, Alicia Beatriz 
Feldman, Aldana Yael 
Nigro, Adriana Elizabeth 

Memorias de un jurista para el sabio equilibrio de la Bioética
Between the Scales / Bajo el signo de Libra
Moty Benyakar 

Reseña
Presentación de la revista Hilos 2
Gluj, Eduardo J.  

   

aesthethika // Revista internacional de estudio e investigación interdisciplinaria sobre subjetividad, política y arte

Diseño:www.navetrece.com